¿Qué es el conformity gate?
Este es el nombre de una teoría relacionada con el final de Stranger Things, cuya denominación fue acuñada por @67gate en la red social X, al menos eso es lo que indica su biografía.
Esta teoría fue ideada por fans de la serie que mostraron su descontento con el final de la quinta temporada y elucubraban sobre un final alternativo que daría un cierre “real” a la historia de Eleven, Mike y el resto de personajes.
Como ya ocurrió con los easter eggs a los que nos tiene acostumbrados la artista Taylor Swift, los fans de Stranger Things analizaron al detalle cualquier posible pista que encontraban en la serie, en publicaciones oficiales de Netflix e incluso en sesiones de fotos. Llegaron a una conclusión: el final de la serie era mentira.
Según esta teoría, el episodio que daba cierre a Stranger Things sería otro truco más de Vecna, que sumía a los protagonistas en una de sus ensoñaciones. Para estos fans, esto tenía sentido porque los personajes parecían no actuar como ellos mismos y conformarse con la situación que les había tocado vivir.
Entre las pistas que se analizaron se encontraba un supuesto mensaje oculto en uno de los últimos planos de la serie. Los cuadernos del juego de Dragones y Mazmorras, con los nombres de los protagonistas, supuestamente deletreaban el mensaje “X-A LIE”, que parecía indicar que lo ocurrido en The Abyss había sido falso. Sin embargo, la imagen que circulaba por redes era falsa y estaba manipulada.

Algunos empezaron a sospechar que Netflix emitiría el verdadero final de la serie el 7 de enero, ya que en redes sociales se anunciaba un mensaje bajo el hashtag What’s Next. Teniendo en cuenta que coincidía con el inicio del año, era fácil intuir que se trataba de una campaña promocional para anunciar los nuevos estrenos del año. Y así fue.
Nada de Stranger Things. La teoría del conformity gate empezaba a caer por su propio peso. Pero ¿qué ha impulsado esta locura? Algunos fans han mostrado su descontento con la forma en la que se resolvió la serie: unos porque eran seguidores de la pareja de Mike y Will; otros porque no les convenció el final de Eleven; y algunos, con críticas más elaboradas, señalaron supuestas tramas sin resolver (aunque varias de ellas sí lo estaban, pero parece que Netflix tiene razón cuando afirma que hoy en día mucha gente ve las series con varias pantallas a la vez y no presta suficiente atención).
Tras la emisión del documental sobre la serie, las críticas no hicieron más que aumentar. Una teoría, desmentida por el actor que interpretaba al profesor Clarke, afirmaba que se habían rodado escenas que luego fueron eliminadas y que por eso algunas partes de la trama no tenían sentido. Aunque esto se ha desmentido, grabar escenas y descartarlas es algo completamente habitual. Recordemos que en la era del DVD era muy común encontrar extras con escenas eliminadas.
Hay una escena en concreto que ha dado mucho que hablar tras el documental: se ve cómo Eleven (o Millie Bobby Brown) corre al salir de una furgoneta y nadie la detiene. Algunos fans han criticado este momento al considerar que se trata de una escena descartada de la serie y que no tiene sentido que nadie la viera huir. Lo cierto es que no es una escena de la serie, sino un momento del detrás de las cámaras, ya que en el plano se puede ver claramente al equipo técnico. Incluso en el hipotético caso de que hubiese sido una escena planeada para la serie, si finalmente no se incluyó no puede considerarse un error: si se descartó, fue por una razón, y esa parte de la trama simplemente dejó de existir.

En el documental, los hermanos Duffer, creadores de la serie, comentan que no tenían el guion del último episodio completamente terminado cuando comenzaron la producción de la temporada. Ojo: no que no tuvieran guion, sino que no estaba finalizado. Esto ha sido duramente criticado por algunos fans, pero dudo que no sea algo habitual en producciones, especialmente en el formato serie.
Otra de las críticas más repetidas es la ausencia de demogorgons en el final. Los propios creadores han señalado que consideraban este recurso agotado. Además, aunque algunos episodios se hayan estrenado por partes, las series de streaming suelen concebirse para un visionado de maratón, por lo que incluir dos episodios consecutivos con grandes batallas de demogorgons podría resultar repetitivo. Probablemente por eso se descartó esa opción.
Sin embargo, mi crítica favorita, y la que ha crecido como la pólvora hasta llegar a ocupar titulares, es la acusación de que los hermanos Duffer usaron ChatGPT para escribir la serie. Según algunos usuarios de redes, en un fragmento del documental se puede ver en la pantalla del ordenador de los directores el logo de ChatGPT. Lo cierto es que no aparece. Lo que se ve es un documento de Google Docs abierto, probablemente Celtx, un programa de guion, y un logo azul sin identificar. El logo de ChatGPT es negro. Se trata de un bulo cuyo objetivo parece ser dañar la reputación de los creadores. ¿El motivo? El descontento con el final.

Pero ¿es realmente tan malo como para generar semejante revuelo, rozando el acoso? No hay más Stranger Things, algo confirmado por los propios actores, y viendo lo emocionados que estaban durante el rodaje de las últimas escenas queda claro que este era el final. ¿El que nos merecíamos? Tal vez no sea perfecto, pero dudo mucho que exista un final que lo sea.
Bromeo a menudo con la escasa cultura audiovisual o de producción que demuestran algunos fans: confunden escenas del detrás de las cámaras, no captan referencias o no entienden metáforas visuales. Pero lo que más gracia me hace es pensar en cuántas series han visto realmente. Si estos fans hubieran tenido que sufrir el final de Expediente X, con segunda película y revival incluidos, las temporadas finales de Riverdale, Pretty Little Liars, el no-final de Angel, lo de Anya en la finale de Buffy, lo de Dan en Gossip Girl o lo que ocurre con Logan al final de la cuarta temporada de Veronica Mars (nunca te perdonaré, Rob Thomas), habrían salido a la calle a manifestarse.
A veces las series no terminan con un final feliz, y eso no las convierte en un mal final.

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