He ido a ver El Diablo viste de Prada 2 esperando una comedia divertida sobre moda y he acabado viendo un análisis sobre la crisis del periodismo y una crítica a las grandes corporaciones.
Y sí, es que esta segunda parte de El Diablo viste de Prada se ha puesto más seria. Para hablar de ello tengo que soltar algún que otro spoiler, así que si tienes interés en sorprenderte con el regreso de Miranda y Andy, será mejor que dejes de leer esta entrada.
Cuando vemos a Andy por primera vez está recibiendo un premio por uno de sus artículos, pero no estamos ante una celebración. Ella y el resto de compañeros de medios en el que escribe acaban de ser despedidos a través de un mensaje de texto.



Andy hace un discurso sobre la crisis del periodismo, se hace viral y es como acaba regresando a Runway que se encuentra con otra crisis particular, la de la dictadura del algoritmo. Se habla de que ya nadie compra en papel, que todo es online y a base de clics y la revista está perdiendo lectores. Andy llega para salvar la revista de una crisis reputacional y se encuentra inmersa en una trama de adquisiciones, emboscadas empresariales y technobros ridículos que creen que todo se soluciona a base de talonarios.
El personaje de Justin Theroux es lo que todos vemos en Elon Musk, menos el propio Musk.
Me ha sorprendido que la película haya hablado tan abiertamente de cómo el mundo empresarial cada vez es más duro y cruel, algo que se ve reflejado en la realidad. Mientras Runway sufre recortes y su futuro corre peligro, hace unos meses se anunciaba que Vogue (revista que inspiró a Runway) absorbía a Teen Vogue y gran parte de sus periodistas dedicados a la política eran despedidos. La revista Teen Vogue que siempre ha sido una voz para adolescentes comprometidos, ahora sería parte de un medio en el que se escriben reportajes como la gran boda de Jeff Bezos. Los redactores de Teen Vogue argumentaban que sus artículos no tendrían cabida entre publicaciones como esas.

El personaje interpretado por Theroux no tiene reparos en hablar sobre cómo la Inteligencia Artificial acabará sustituyendo el talento humano, y en todo momento se habla de ser relevante en redes sociales, no importa que hayas publicado un gran artículo si no ha conseguido un gran elevado número de comentarios.
Mientras en la propia película cuando usan una imagen de Miranda realizada con Inteligencia Artificial, en realidad era una creación de una artista sin recursos de IA.
Y el Periodismo se está enfrentando a esto todos los días, sobre todo desde hace unos pocos años a hoy. Aunque, quizá el Periodismo siempre haya estado en crisis.
Sorprende que una película divertida y aparentemente superficial, hable con tanta contundencia sobre estos temas, pero quizá sea porque nunca ha sido superficial y que muchas películas consideradas “de chicas” no son analizadas profundamente precisamente por atraer a un público femenino.
Además me ha gustado que la parte romántica del personaje de Andy hayan sido pocas escenas. A su personaje la definen sus ideales, ambiciones y trabajo. Pero, esta vez tiene una pareja a la altura. Hace un comentario sobre parejas que nunca se leyeron sus artículos y todos sabemos a quién se refería: Nate, el verdadero villano de El Diablo viste de Prada. El nuevo galán de Andy, Peter, la escucha atentamente, no la juzga e incluso le da su espacio cuando las palabras no hacen nada para ayudarla. Es más, diría que en este caso es Andy la que actúa mal durante esa escena.
Se ha hablado mucho de si Nate tenía razón o no, y el problema no era que Andy estuviese en un trabajo tóxico, sino que al salir y volver a casa tenía cero apoyo por parte de su pareja. A él no le interesaba el trabajo de Andy, no hace ningún amago por enterarse de qué hace, incluso la ridiculiza con sus amigos. Se queja, pero no le aporta ningún tipo de palabra de ánimo o solución.
En esta nueva película Andy es más madura y aunque aún sufre las consecuencias de una Miranda dura y fría, sabe no hundirse y mantenerse en su línea (aunque la caga en alguna que otra cosa).
Creo que por todo ello, El Diablo viste de Prada 2 supone una gran secuela donde ningún personaje desentona y parece una historia natural que ha seguido su curso. Y aunque su mensaje es inspirador y crítico con algunas situaciones que estamos viviendo no deja de ser irónico que Disney hable de despidos masivos y recortes cuando precisamente fue lo que pasó cuando adquirieron 20th Century Fox.

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